Fellina

diciembre 6, 2017 Momo's Food Madrid

Fellina es el nuevo restaurante del grupo Le Cocó. Se encuentra en la calle Caracas 21, justo enfrente de El Columpio, otro restaurante de este grupo. La ubicación del local es excelente: cerca de los metros de Alonso Martínez y Rubén Darío y a unos minutos andando del Paseo de la Castellana y la Plaza de Olavide. La excelente ubicación hace muy fácil llegar al restaurante, tanto en transporte público como en coche (cuentan con aparcacoches), y permite dar un agradable paseo por el centro antes o después de la comida, lo que se agradece dado lo generoso de sus platos.

Fellina nos encantó por su elegancia. El local se compone de dos salas, un salón privado y una terraza semiabierta. Las dos salas principales, con mucha luz, son perfectas para comidas de grupos, pero también de parejas. Disponen de un salón privado: una sala más pequeña adyacente a las principales que permite tener un espacio reservado para ocasiones especiales. Y finalmente, la terraza, con un ambiente más relajado rodeado de plantas naturales y con cubierta móvil donde poder disfrutar de un cóctel al aire libre tranquilamente, si el tiempo lo permite.

Pero si por algo destacó Fellina fue por su comida y su trato. Por un lado, el servicio es muy rápido y con unos camareros muy atentos y que se preocupan constantemente por que todo esté a tu gusto, lo que hace un servicio de 10. Por otro, la comida está realmente buena, gracias a la utilización de un producto de primera calidad y a una elaboración excelente. Todos los platos que pedimos son especialidades italianas y en Fellina nos sorprendieron por su autenticidad.

Nosotros comenzamos con un aperitivo: mortadela italiana y queso parmesano para abrir el apetito para los entrantes, que en nuestro caso fueron dos. El primero, un plato más contemporáneo dentro de la cocina italiana, fiori di zucchina (flores de calabacín en tempura con mayonesa de ajo asado y albahaca), y continuamos con una burrata excepcional con pomodoro caramellato e marmellata di cipolla di Tropea (burrata con tomate confitado y mermelada de cebolla roja). Las fotos no le hacen justicia a lo sabrosos que estaban ambos platos.

A continuación, los platos principales. Destacan las pizzas fritas, especialidad de Fellina, una forma distinta de cocinar una pizza, aunque con poco aceite para que no quede grasa. Como Fellina es uno de los pocos sitios en Madrid en los que probarla, nos lanzamos a por la pizza fritta con mozzarella, pomodoro e basilico (pizza frita de mozzarella, tomate y albahaca); estaba riquísima y muy jugosa. También quisimos probar sus pastas, así que pedimos unos gnocchi ai 4 formaggi e briciole di tartufo (gnocci 4 quesos y migas trufadas), que nos sorprendieron por su cremosidad. Pero como la autenticidad de un restaurante italiano, para nosotros, se mide por su carbonara, pedimos unos spaghetti alla carbona, que superaron todas nuestras expectativas trasladándonos a la mismísima Italia, además de que los preparan manera tradicional italiana en tu propia mesa.

Para terminar, nos decidimos por unos cannoli ripieni alla ricotta (canutillos rellenos de ricota), un dulce típico de Italia que hará las delicias de los más golosos, también preparados en nuestra mesa.

En resumen:

AMBIENTE: 8

SERVICIO: 10

CALIDAD DE LA COMIDA: 9

RELACIÓN CALIDAD-PRECIO: 10 (20-25€/persona)

(Haz click sobre cada foto para ampliar)

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