Inclán Brutal Bar

noviembre 22, 2017
noviembre 22, 2017 Momo's Food Madrid

“Hora crepuscular. Un guardillón con ventano angosto, lleno de sol. Retratos, grabados, autógrafos repartidos por las paredes, sujetos con chinches de dibujante. Conversación lánguida de un hombre ciego y una mujer pelirrubia…”. Así comienza Luces de Bohemia, la obra cumbre de Ramón María del Valle-Inclán, quien podríamos decir que es el patrón de este restaurante.

Inclán Brutal Bar toma de Valle-Inclán el ingenio, la estética vanguardista y el gusto por todo lo desafiante. En este restaurante, situado en pleno centro de Madrid y a pocos pasos de la Puerta del Sol (c/ Callejón de Álvarez Gato, 4), todo recuerda al escritor y a su sonada personalidad. De hecho, hay varios retratos del mismo repartidos por el local, incluido uno de los pocos testimonios gráficos en los que se aprecia la ausencia de su brazo izquierdo. De la misma manera destaca el patio interior que tiene Inclán Brutal Bar: lleno de naturaleza, iluminado con luces de colores y con la célebre frase del dramaturgo que nunca caduca: “en España el talento es un delito”.

La carta de Inclán se basa en la gastronomía española, pero mirada a través de un caleidoscopio o pasada por el filtro de la fantasía. Tienen desde opciones más clásicas para tapear, como croquetas de jamón o tortilla de patata, hasta platos de cocina de mercado como el tentáculo de pulpo o el tataki de atún, pero sin olvidar la típica y mítica paella.

Nosotros probamos un poco de todo, aunque la carta es muy amplia y tendremos que volver para seguir con nuestro intento; de momento, todo lo que tomamos nos encantó. Empezamos con las croquetas de jamón ibérico de Rosi la Loca (si os perdisteis el artículo sobre el restaurante hermano de Inclán, podéis verlo AQUÍ) y las patatas gajo con salsa Brutal. Seguimos con el trampantojo de risoto y parmesano (del que no podemos desvelaros nada, pero os sorprenderá) y con el tendedero de beicon. Este último fue, quizás, el que más nos impresionó por su presentación: lo hacen en la propia mesa con un soplete; ¡alucinante! De postre compartimos el brownie con helado artesano y la tarta de queso con mermelada de frutos del bosque.

Por último, de re-postre probamos también la nueva carta de minicócteles que acaban de lanzar. Como sucede con la comida, los cócteles tienen un sabor intenso y sorprendente con una puesta en escena (y nunca mejor dicho) original y muy divertida.

Y por cierto, acaban de sacar nueva carta y nos morimos por probarla; especialmente este plato: ¡cómete un puro! ¿Que qué lleva? Pues… ¡sorpresa!

En resumen:

AMBIENTE: 10

SERVICIO: 8

CALIDAD DE LA COMIDA: 9

RELACIÓN CALIDAD-PRECIO: 9 (15-20€/persona)

(Haz click sobre cada foto para ampliar)

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